Las especies exóticas invaden los Humedales de
Montaña
Ernesto Velázquez-Velázquez y Sara E. Domínguez-Cisneros
Desde las Ranas Toro de Norteamérica y los
endoparásitos como las solitarias de las carpas Chinas, hasta las Truchas y
Lobinas, los humedales de montaña en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, considerados sitios Ramsar “humedales representativos, raros o únicos, de
importancia internacional para la conservación de la diversidad biológica”,
albergan cualquier cantidad de animales
exóticos. ¿Qué se puede hacer ante los estragos ecológicos que están provocando?.
Laguna de Chapultepec, humedal de Montaña, localizado en
San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Se ha aceptado durante
mucho tiempo que la introducción de especies invasoras tienen efectos negativos
sobre los ecosistemas y la fauna local, sin embargo, hasta hace poco estos se habían
minimizado. Las invasiones biológicas han ocurrido por mucho tiempo, pero su
número e impactos se han incrementado dramáticamente durante el siglo pasado y
los inicios del presente. Según la Unión Internacional para la Conservación de
la Naturaleza (UICN), la introducción de especies exóticas invasoras es la
segunda causa de pérdida de diversidad biológica, solamente precedida por la
destrucción y fragmentación de hábitats. Este fenómeno actualmente afecta a un
30% de las aves que se encuentran peligro de extinción, 11% de los anfibios y a
un 8% de los mamíferos a nivel mundial (Baillie et al., 2004).
Lobina (Micropterus salmoides), pez carnívoro de agua dulce, especie exótica invasora.
El Humedal de Montaña
Los Humedales de Montaña,
son humedales palustres, cuya entrada de agua es únicamente dulce, es decir,
aquellos humedales que se ubican en las zonas de borde de ríos, lagunas de agua
dulce o planicies inundables. Este tipo de humedales (Palustres tipo Ciénegas)
son los que se localizan en la región de los Altos de Chiapas, conocidos como
“Humedales de Montaña”, que son el hábitat predominante del Popoyote de San
Cristóbal y de muchas especies de aves residentes y migratorias, además de un
sinnúmero de especies de vertebrados y plantas nativas y endémicas.
En los humedales de agua dulce, el rápido
desarrollo de la acuicultura mundial, basado en el cultivo y engorde de especies
invasoras (Tilapias, carpas, truchas, bagres), ha sido el principal responsable
de un aumento significativo de las introducciones masivas de especies exóticas,
en los últimos años.
Se han introducido
varias especies exóticas invasoras en
los Humedales de Montaña, que son el hábitat del único pez nativo que habita
esta región de Chiapas (México), El “Popoyote de san Cristóbal”: Peces como la Lobina Negra (Micropterus salmoides), la Trucha Arcoiris
(Oncorhynchys mykiss), Carpa Herbívora
(Ctenopharyngodon idella), y la Carpa Común (Cyprinus carpio); una especie de parásito, la tenia de las carpas Schyzocotyle acheilognathi, la cual fue introducida al área junto
con las carpas; Crustáceos, como El Cangrejo
Rojo Americano (Procambarus clarkii),
se han observado recientemente densidades muy altas de este crustáceo en los
humedales del Valle de Jovel; también se ha registrado un anfibio, la Rana Toro
(Rana catesbeiana).
Una
vez que una especie exótica se introduce, se establece y se
dispersa es capaz de causar múltiples impactos. Los impactos son
derivados de la ausencia de medidas de control que las especies tienen de
manera natural en los sitios de dónde son nativas, como depredadores o factores
climáticos, además del comportamiento y las características biológicas y
ecológicas que las vuelve más eficientes en el uso de los recursos comparadas
con las especies nativas. Las especies invasoras pueden afectar a las nativas
mediante diferentes mecanismos, entre los cuales destacan la hibridación, la competencia
por alimento y espacio, la depredación, la alteración del hábitat, el desplazamiento
de especies nativas, la alteración de la estructura de los niveles tróficos, la
transferencia de patógenos y la introducción de parásitos y enfermedades.
La Comisión Nacional de Biodiversidad
de México (CONABIO), propone la “La
Estrategia nacional sobre especies invasoras en México”, para enfrentar la
introducción, dispersión y el establecimiento de las especies invasoras y sus
efectos nocivos; para lo cual se requieren acciones coordinadas de sectores claves
de la sociedad. En resumen la estrategia propone mecanismos relacionados con a)
Legislación y normatividad, b) Desarrollo de capacidades, c) Coordinación, Divulgación y comunicación,
además d) Conocimiento e información. Lo anterior permitirá la prevención y detección
temprana, control y erradicación, y difusión y educación ambiental.
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