Selva Lacandona: Una
mirada desde la Ictiología
Ernesto Velázquez-Velázquez
Cuando
escuchamos el nombre de Selva Lacandona, normalmente lo asociamos a una
región tropical localizada en el sureste de la República Mexicana,
particularmente en el estado de Chiapas, caracterizada por árboles perennes de
gran altura, con altos niveles de precipitación y una incuantificable
diversidad biológica. Este extenso territorio ubicado a la orilla del río
Lacantún se encuentra ocupado originalmente por una comunidad de Lacandones.
En este blog comparto un enfoque
diferente: Una mirada desde la ictiología, es decir desde los estudiosos de los
peces.
La
Selva Lacandona es un extenso territorio, asentado en la gran cuenca del río
Usumacinta, esta impresionante red hidrológica del Usumacinta se ubica en una
de las regiones con más altos niveles de precipitación de México y Centroamérica,
que da lugar a una intrincada red de ríos, arroyos, lagos y lagunas como Najá,
Metzabok, Montebello, Lacanjá y Miramar, además del complejo humedal de Playas
de Catazajá; en el cual se han establecido una inusitada variedad de organismos
acuáticos, entre ellos los peces.
Diversas
expediciones realizadas por colegas nacionales y extranjeros han
documentado la extraordinaria diversidad de peces de la Selva Lacandona, en la
cual se han registrado 88 especies de peces dulceacuícolas; destacando los
peces de la familia de los cíclidos o mojarras de agua dulce, las cuales alcanzan
su mayor diversidad en esta región de Chiapas, con 28 especies, lo que
representa el 31 % de los peces de la Selva Lacandona. Además de esta notable
riqueza de cíchlidos, en esta zona se han documentado cuatro especies endémicas
o cuasi endémicas: el Madrejuil o Bagre lacandón Lacantunia enigmatica, y tres especies de mojarras de agua dulce Rocío ocotal, Thorichthys socolofi y Theraps
lentiginosus.
Bagre lacandón, Lacantunia enigmática; especie cuasiendémica de Chiapas.
En una reciente expedición a la Selva Lacandona (enero-2023, febrero-2024), acompañados por un grupo de colegas de la UNICACH-Chiapas, UAEM-Morelos, Poecilia Neederland, Poecilia Scandinavia y el Laboratorio de Biología Acuática “J. Javier Alvarado Díaz” de la UMICH-Michoacán, logramos incursionar por diversos lugares de la Lacandona; desde el maravilloso humedal de Playas de Catazajá (Santuario del Manatí), hasta los majestuosos ríos Lacantún y Usumacinta en el Marqués de Comillas, los cuales son limítrofes de la frontera de México y Guatemala; así como una caminata recreativa por la impresionante laguna Lacanjá, ubicada en el corazón de Montes Azules.
Integrantes
de la expedición Selva Lacandona, preparándose para la caminata recreativa
hacia la Laguna Lacanjá.
El
propósito de la expedición fue documentar
la diversidad de peces en pequeños arroyos, tributarios del río Lacantún y Usumacinta,
que nos permitan dilucidar la importancia de los tributarios en el
mantenimiento de la diversidad de peces de los grandes ríos y humedales del
complejo Selva Lacandona. Los resultados fueron sobresalientes, más de 40
especies fueron documentadas que albergan los pequeños arroyos y tributarios
del Complejo Lacantún-Usumacinta, en la Selva Lacandona, y como era de
esperarse, las mojarras (cíclidos) y gupies (poecilidos) fueron los peces dominantes en estos ambientes, 18 y 10
especies respectivamente. Cabe señalar que también se registraron peces exóticos invasores,
como el pez diablo y las tilapias africanas.
Esperamos
continuar con este trabajo de documentar la ictiofauna de pequeños tributarios, a
fin de reconocer la importancia de estos ecosistemas, que
son esenciales para el mantenimiento de la diversidad de los grandes ríos de
la Lacandona.
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